MAREA
Enrolado en el fantástico viaje pecho adentro y más allá, con la dicha del que va y torna a la orilla, levo ancla con las velas desplegadas y la fe inquebrantada. Qué se puede pedir sin tener; sólo ver. Qué se puede querer sino estar. Que ser somos seres, queriendo se tiene; avancemos al no retornar. Quién se viene, que salte al vacío, se requiere aventurar.
INVOCANDO A ERATO
Alma alada a mi sueño encadenada,
Musa errante susúrrale otro canto
a este amante que te ha buscado tanto,
nívea boira el sol le ciega helada.
Uno son su soneto y tu balada,
eres tú la que plañe por su llanto
la que arropa su frío con tu manto,
abriendo va tu día en su alborada.
Deshazte luna en lágrimas fugaces,
arrasa blanco otoño el firmamento;
belladona hechicera, dónde naces,
exánime te anhelo, encantamiento;
llévame arroyo al lecho en el que yaces,
aguardaré el murmullo atento al viento.

