Acometiendo galano soberbias quimeras, encabalgada la prescrita tesitura de arrogar lo que mi ánimo y acaso buen hacer presenten publicado en este sitio, al fin escribo, sobre modo pretencioso me mostrara si viniese aquí a decir que solo a mí se debe o por efecto pertenece. Nace el hombre a todas luces desprovisto de su oficio, de las mañas y las artes, de las armas que la Vida en sus designios le haga entrega. Y si de facilidad natural, mostrando al desempeño soltura en las maneras, elegante y bien provista compostura, de poco o de nada le valdrán sin el aviso, el apoyo, la doctrina y dirección de los veros maestros; si genios, mejor. Cuántas vidas serían necesarias para alcanzar el grado de refinamiento que a la vanguardia de la pujante existencia va puliendo el ingente caudal de los conocimientos adquiridos y desarrollados a lo largo del hollar de los milenios.